miércoles, 6 de enero de 2021

Nuevas estrategias para minimizar los riesgos de fraude corporativo


41 % de los programas de gestión del riesgo de fraude en empresas son regulares o malos.

La gerencia debe crear capacitaciones y entregar informes de ciberseguridad para educar a la junta directiva.

Se deben habilitar canales de denuncia y mantener una comunicación abierta con los grupos de interés.

El teletrabajo se ha convertido en un canal para que el fraude corporativo y los ciberdelitos crezcan por estos días. Juan Cruz Amirante, director ejecutivo de Kroll Argentina, afirma en Claves para mitigar el riesgo de fraude corporativo que al hablar sobre trabajo remoto es necesario señalar las consecuencias negativas provocadas por la urgente adopción de esta política empresarial para enfrentar la crisis sanitaria.

«Las presiones económicas que se están generando a raíz de la pandemia del COVID-19 aumentan las posibilidades de fraude o corrupción en Latinoamérica. A esto hay que agregar que el 41 % de los programas de gestión del riesgo de fraude en las empresas son regulares o malos», afirma.

Amirante explica que sectores como el financiero, salud, e-commerce, áreas de infraestructura y construcción, así como las empresas que realizan su trabajo con equipos en campo que están lejos de las oficinas principales, están entre los mayores blancos de intentos de fraude y ciberataques.
Nuevas estrategias corporativas
“es necesario delinear nuevas estrategias corporativas para llevar adelante de manera exitosa la virtualidad y minimizar los riesgos de fraude corporativo”

Para él, frente a este panorama es necesario delinear nuevas estrategias corporativas para llevar adelante de manera exitosa la virtualidad y minimizar los riesgos de fraude corporativo. Se destacan acciones como:
Discutir asuntos relacionados con el fraude y la ciberseguridad, regularmente, en todos los ámbitos de la empresa.
Solicitar que la gerencia cree capacitaciones y brinde informes relacionados con ciberseguridad para educar a la junta y crear consciencia sobre este aspecto.
Mantener registros de problemas de ciberseguridad y ataques de fraude dirigidos a la corporación.
Monitorear las contrataciones realizadas de manera urgente, sobre todo las que se realizaron sin pasar por todos los pasos normales de contratación a raíz de la urgencia.
Fortalecer el monitoreo de los contratos, especialmente los que no hayan podido ser revisados de manera correspondiente por los equipos de auditoría y cumplimiento.
Fomentar el autocontrol y la autogestión, involucrando a los empleados en la prevención del fraude y manteniendo la mitigación de riesgos como un trabajo de equipo que le corresponde a todos.
Realizar seguimiento a las mejores prácticas de manejo de las crisis implementadas en las distintas áreas de negocio y sectores de la economía.
Sostener controles alineados con las necesidades gubernamentales con el objetivo de disminuir confusiones para los empleados.
Habilitar canales de denuncia y mantener una comunicación abierta con los diferentes grupos de interés.
Divulgar con frecuencia el código de ética y el mecanismo sobre prevención, así como los protocolos de investigación, sanciones e implicaciones jurídicas del no cumplimiento de las políticas y procedimientos de la compañía.
Capacitación para empleados

«Indudablemente, las compañías deben optar por realizar monitoreos adicionales, buscar maneras de generar controles que apliquen a la nueva realidad y aprender a realizar un seguimiento a distancia de manera eficiente», explica.

Para él, se requiere que los empleados tengan capacitaciones constantes sobre los nuevos procedimientos y controles, para que estos se involucren en la prevención y mitigación de riesgos de fraude corporativo.


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