sábado, 19 de julio de 2014

El crimen más común en las empresas es el soborno

Daniel Karson, presidente de junta de Kroll.

Pese a que la mayor amenaza para una compañía se encuentra fuera de su oficina, establecer controles internos puede minimizar la posibilidad de que los empleados cometan infracciones que puedan afectar los resultados de la misma.

Cuatro décadas de experiencia en la dirección de investigaciones de crímenes corporativos le dan a Daniel Karson, el presidente de la junta directiva de la firma Kroll, la autoridad suficiente para decir que, aunque las mayores amenazas para una compañía se encuentran fuera de sus oficinas, también es importante cuidarse de lo que podría pasar dentro de las mismas.
Por esta razón, Portafolio se reunió con el experto durante su visita a Colombia para hablar de lo que ocurre dentro de las empresas y cómo prevenir este tipo de inconvenientes.
¿Cómo ve a Colombia?
Tiene un buen clima para hacer negocios por el monto de las inversiones y el crecimiento de los negocios que tiene.
¿Qué tan común es el crimen en las compañías privadas?
Hay muchas formas en las que una empresa puede ser víctima de un crimen; probablemente el más serio que enfrentamos ahora es el cibercrimen. También está el delito que nunca cambia, de robar la propiedad de una compañía o aceptar sobornos de proveedores.
¿Qué tan común es que los empleados sean los criminales?
Comúnmente los trabajadores son honestos, hay un porcentaje pequeño de personas que han tenido la oportunidad de cometer un crimen y si la compañía no tiene los controles adecuados aprovecharán esa situación. Una organización que se protege con controles tiene pocas posibilidades de que un empleado cometa delitos.
¿En qué cargos se concentran usualmente los delitos?
Las oportunidades existen más comúnmente en los cargos donde existe la posibilidad de comprar productos o servicios para la empresa o donde tienen la autoridad de firmar contratos.
Hacemos más investigaciones de posiciones senior que de empleados regulares, porque los primeros toman grandes decisiones en términos económicos, tienen la autoridad y el poder de gastar el dinero de la compañía.
¿Qué tanto afecta el crimen los resultados de una compañía?
Muchísimo, porque cuando hay una cultura de deshonestidad en una firma significa que, independientemente de su actividad, ya no está vendiendo los mejores productos, no están tomando las decisiones con base en el interés de sus clientes o de sus empleados, lo que inmediatamente afecta su competitividad, sus ventas, la rentabilidad y la calidad del empleado: si los colaboradores creen que sus directivos son deshonestos, la gente honrada no querrá trabajar allí y eso crea una atmósfera en la que otros empleados sienten que también pueden ser deshonestos. Además, esto crea una mala reputación de la empresa en el mercado porque los embajadores más importantes de una compañía son sus trabajadores.
¿Cómo se puede prevenir que esto pase?
Lo primero es tener un código de conducta para los empleados, ya que esto determina un tono: muestra que la firma tiene reglas que hay que cumplir, o de lo contrario serán despedidos. Lo segundo es un código de conducta para los proveedores, que define unas reglas para quienes hacen negocios con la compañía.
Lo tercero es establecer normas de conducta en la oficina: nosotros tenemos un código de confidencialidad, por ejemplo.
En cuarto lugar, la empresa debe ser discreta en cómo comunica las responsabilidades del negocio, por ejemplo absteniéndose a hablar del mismo en redes sociales.
¿Qué crímenes son los más comunes en A. Latina?
El soborno comercial es lo que vemos más comúnmente, y en segundo lugar está el fraude en las adquisiciones. También es muy frecuente el robo de los bienes de la compañía, aunque su impacto en la empresa no es tan alto.
INFORMACIÓN, EL BLANCO DE LOS DELINCUENTES
¿Qué sectores son los más vulnerables?
Las instituciones financieras, porque tienen información relevante como las tarjetas de crédito; los hospitales, porque tienen archivos y datos de los pacientes; las compañías de seguros, porque poseen información del consumidor.
Cualquier firma que tenga información de personas como su número de identificación, cumpleaños, cuenta de banco y el número de la tarjeta de crédito es vulnerable.

viernes, 18 de julio de 2014

Invertir en educación en las empresas es rentable

Armando Izquierdo, director de la Corporación Universitaria Pacific Rubiales.

La educación dentro del contexto empresarial gana cada vez mayor relevancia para las industrias en el país. En especial en un sector como el de petróleo y gas, que demanda profesionales y técnicos difíciles de conseguir en el mercado laboral.
De acuerdo con el presidente de la Universidad Corporativa Pacific Rubiales, Armando Izquierdo, aunque es difícil calcular el retorno de la inversión en la educación de los trabajadores, este se evidencia en los resultados de las compañías.
Y el modelo de trabajo de esta corporación funciona, al punto de que este año la entidad recibió un galardón, por parte de CorpU, una organización con sede en los Estados Unidos especializada en este tipo de formación para el trabajo, como la mejor universidad corporativa entre 100 candidatas.
Izquierdo explicó a Portafolio el éxito del modelo de la corporación.
¿Cuál es la importancia de haber recibido el premio de CorpU?
El premio es conducido por una organización que tiene como afiliadas a muchas universidades corporativas del mundo de las empresas más destacadas, desde Microsoft hasta la Nasa. Evalúan siete categorías; con base en esta evaluación, el jurado escoge a los ganadores en las diferentes categorías y a un ganador general. Este año nos tocó a nosotros obtener el máximo galardón.
Pero no es la primera vez que ganan un reconocimiento de este tipo…
Venimos aplicando a este premio en los últimos 3 años. El primer año, aplicamos en una categoría que se denomina 'branding', que reconoce el esfuerzo hecho por la universidad para constituir una marca, en ese año ocupamos el tercer lugar. En el segundo año, ganamos en 'branding', el primer lugar, y en tecnología educativa. El año pasado, aplicamos a las siete categorías y ganamos en tres, en 'branding', en alianzas y en desarrollo de liderazgo y el premio general.
¿Cuál es la oferta de la universidad para los colaboradores de la empresa?
Hemos diseñado un modelo de aprendizaje organizacional partiendo de una premisa: considerar al colaborador como un ser indivisible, es decir, no solo somos ingenieros, también somos padres y ciudadanos. Por eso, pensamos que es necesario que la empresa asuma que el trabajador necesita formación en sus diferentes dimensiones.
Entonces categorizamos tres grandes bloques: competencias comportamentales, que tienen que ver con el crecimiento de la persona como individuo, la competencia ejecutiva, que tiene que ver con todos los procesos de toma de decisiones y liderazgo y, finalmente, las competencias técnicas, que abarca todos los conocimientos que necesita el colaborador para ejercer su trabajo.
¿Y cuál es el impacto de estos programas en los resultados de la compañía?
Nosotros la medimos, entre comillas, de dos formas. Por un lado, garantizando que el proceso que estamos utilizando sea pertinente, acorde con la estrategia de negocio. El segundo aspecto es el impacto sobre las operaciones, lo que es un proceso que no se puede medir en el corto plazo, pero cuando uno ve los resultados corporativos se percibe que el esfuerzo invertido en la educación produce los resultados deseados.
¿Cuánto invierte Pacific en esta área de formación?
Pacific invierte entre 6 y 8 millones de dólares en educar a sus trabajadores, no es que sea un porcentaje significativo con relación a las ganancias de la empresa, pero es un porcentaje promedio entre lo que se considera como las mejores prácticas de empresas petroleras.
EJECUTIVOS 'MADE IN' PACIFIC
De acuerdo con el director de la Corporación Universitaria Pacific, uno de los logros de esta entidad ha sido lograr la formación de talento humano desde la base de la petrolera.
“Tenemos una parte de la formación que apunta al desarrollo de los líderes de la empresa, y tenemos 300 unidades de negocio con gerentes de alto nivel, que surgieron a través de programas específicos de formación de liderazgo, de gerencia y supervisión”, explicó el ejecutivo.
Uno de los mayores retos de la entidad para este año es lograr un sistema que permita evaluar las competencias de cada uno de los trabajadores
"Queremos medir a cada colaborador para identificar dónde están y dónde deben estar, y eso implica un gran reto metodológico”, señaló Izquierdo.

jueves, 17 de julio de 2014

Antes de dos años la economía global volverá a ser normal

Kenneth Rogoff, profesor de Harvard.

Kenneth Rogoff, profesor de la Universidad de Harvard, sostiene que 'es muy claro que el desarrollo está volviendo en los países avanzados y eventualmente las tasas de interés podrán subir pero no de manera inminente'.


Dentro del puñado de economistas cuya opinión pesa en el mundo entero, Kenneth Rogoff ocupa un lugar de privilegio. Profesor de la Universidad de Harvard ha tenido cargos en el Fondo Monetario Internacional y en la junta directiva del sistema de la Reserva Federal estadounidense.
Es coautor con Carmen Reinhart del polémico libro ‘Esta vez es diferente’, en el cual hizo un análisis ácido de la crisis financiera del 2008 y concluyó que el elevado endeudamiento de los países que entraron en problemas fue determinante en la debacle. El académico norteamericano estará presente en el Congreso Colombiano de la Construcción que organiza Camacol y que se realizará en Cartagena la próxima semana.
Interrogado sobre la marcha de la economía global, Rogoff habló con Portafolio.
Van más de cinco años desde el comienzo oficial de la crisis financiera y las cosas finalmente comenzaron a mejorar, ¿está de acuerdo con esta impresión?
Estoy completamente de acuerdo. Pienso que el hecho de que el sector privado haya disminuido la deuda y además consiga créditos de manera más fácil ha tenido un impacto en muchos sectores y en los negocios a nivel mundial, lo cual ha cambiado el panorama.
También ha variado la situación del desempleo y se ve que estamos definitivamente entrando en las últimas etapas de la crisis.
Eso no significa que pueda pasar algo como un colapso, pero creo que estamos saliendo adelante.
Todo indica que Estados Unidos está avanzando a una velocidad más alta que Europa. ¿Esto demuestra que una manera de enfrentar la crisis fue más efectiva que otra?
No hay duda de que Estados Unidos y el Reino Unido están mejor que Europa continental, pero hay que tener en cuenta que la crisis llegó más tarde a esta parte del mundo.
Para ellos comenzó en el 2010, con la desventaja que no tenían los sistemas de gobiernos adecuados para enfrentarla.
La Unión Europea, por más obvio que suene, no es un país y eso limitó sus opciones. No creo que haya tenido mucho que ver con las políticas que adoptaron unos y otros.
Mirando cómo han evolucionado las cosas y teniendo en cuenta el título de su libro, ¿esta vez fue diferente?
Bueno, no en el sentido amplio. La crisis financiera se vivió como otras crisis, pero tuvo algunas características únicas.
Lo más importante, fue lo cerca que estuvo el euro del colapso.
No pienso que haya un paralelo en ese aspecto, pues un esquema apenas creándose fue golpeado por una crisis financiera de estas dimensiones sin estar listo para actuar.
 
¿Qué más?
Hubo otras cosas más imperceptibles, como que el Reino Unido tuvo una depreciación de su moneda, lo que es típico y lo ayudó para que el problema no empeorara. Mientras que Estados Unidos vio subir su tasa de cambio, lo que es muy inusual.
Usted nunca se hubiera imaginado que un país en el centro de la crisis financiera tuviera una apreciación de su moneda.
¿Cómo considera a Colombia?
Me gustaría hacer mis comentarios más importantes cuando esté allá. He leído acerca de Colombia y tengo presente que la estructura macroeconómica funciona muy bien, proveyendo buenos marcos de resistencia. Hay retos para el desarrollo como la construcción de infraestructuras, recursos que han sido subutilizados o el tamaño del sector informal. Pero hay muchas cosas buenas, pues la macroeconomía está muy bien. Ustedes lo han hecho bien por mucho tiempo a pesar de que está en una región con dificultades, con vecinos como Venezuela, lo que hace un poco más duro el crecimiento que si estuvieran al lado de Canadá, por ejemplo.
¿Se describe como un optimista precavido?
Absolutamente. Soy un optimista cauteloso. Mi visión optimista no me impide ver los riesgos. Al mismo tiempo creo que las mejores oportunidades están por venir con muchos años de recuperación antes de que aparezca otra crisis o empezar a preocuparnos por ella, fuera de China.
En general soy optimista. La próxima crisis vendrá, pero no considero que ese sea el caso en los próximos años. No veo que haya grandes problemas que desconozcamos en el momento.
Las economías emergentes están creciendo a menor ritmo y se habla de un rebalanceo de la economía mundial. ¿Es sorpresivo? ¿Es positivo? ¿Cómo lo ve?
No tengo una visión muy clara de las reformas estructurales en países como Brasil e India.
Pero supongo que estos países durante el boom, con el crédito fácil y con China impulsando los precios de las materias primas, adoptaron muchas políticas que fueron populares y que probablemente frenaron su potencial crecimiento.
Por otro lado, los mercados emergentes han probado que son mucho más resistentes que en la década de los noventa del siglo pasado. Las tasas de cambio flexibles y los mercados bursátiles ayudaron a los países a protegerse de unos peores resultados.
Es cierto que había miedo por toda la situación, pero esta no se materializó. Al final, han tenido un desarrollo muy saludable.
¿Qué otros elementos destaca?
A medida que China se frena, Estados Unidos está creciendo otra vez, mientras que los países que no hicieron la tarea van a sufrir de desarrollo más lento. Lo que hay ahora es un rebalanceo en los mercados emergentes hacia adelante.
¿Cómo nos ve en ese contexto?
Colombia está en la categoría de los que lo hicieron mejor y disfrutan de buenas perspectivas a medida que las naciones ricas comienzan a crecer.
Otros en cambio, como pasa con Brasil, enfrentan muchos retos por sus desequilibrios, pero una tasa de cambio flexible provee protecciones a una completa y repentina caída.
Hablando de la liquidez, las tasas de interés han estado relativamente bajas. ¿Usted espera que el costo del dinero a nivel internacional aumente más tarde o más temprano?
Soy muy optimista acerca del crecimiento de Estados Unidos y no pienso que haya una presión inflacionaria por un tiempo.
Mi mejor supuesto es que la nueva presidenta del Banco de la Reserva Federal, Janet Yellen, se demorará mucho en aumentar las tasas de interés, porque su política tiene un énfasis más importante en el desempleo que en la inflación.
Probablemente ella tomaría más riesgos con una inflación alta, pero ese no es el caso ahora. Por el lado de Europa no hay lugar a un alza de las tasas, están luchando contra la deflación. En Japón tampoco se ve que sea muy pronto.
¿A qué lo conduce todo esto?
No veo que sea muy factible aumentar las tasas de interés en alguna parte, pero también hay que decir que las tasas de interés del mercado pueden moverse más rápidamente.
Simplemente es muy claro que el desarrollo está volviendo en los países avanzados y eventualmente las tasas de interés subirán pero no en forma inminente.
¿Han sido exageradas las expectativas de salida de capitales de los países emergentes?
No entiendo todos los detalles técnicos de la gente que hace la recomposición de sus inversiones. Los merca- dos emergentes ofrecen el mejor sitio de inversión del mundo. Pueden estar creciendo menos de lo que lo hacían hace seis años, pero están creciendo más rápido que los países avanzados. Colombia lo hace al 4 por ciento, un ritmo más rápido que Europa y Estados Unidos. Estas son razones suficientes para diversificar en los mercados emergentes. Por eso pienso que una vez que la gente se dé cuenta que no va a haber una crisis, la salida de capitales también se va a estabilizar.
CRECIMIENTO MUNDIAL DEPENDERÁ DE EVOLUCIÓN DEL PIB DE CHINA Y JAPÓN
¿Qué se necesita para volver a un crecimiento mundial de 4 o 5 por ciento por año, en lugar del 3 por ciento actual?
Eso está muy influenciado por el frenazo en la economía china. Ese país tiene un efecto dramático, representa un gran porcentaje del crecimiento mundial. La economía china se volvió un poco más lenta de lo previsto, mientras que Estados Unidos y Europa van aumentando el crecimiento. Pienso que el crecimiento global dentro de dos años será normal o, tal vez, que lleguemos allí en menos de un año.
¿Cuáles son las luces rojas que usted ve en el panel cuando analiza la economía mundial?
Veo dos cosas. La una es China, que es el mayor riesgo. Ha tenido un periodo espectacular, pero está en un momento de pérdida de ritmo. Hay muchas señales que llevan a pensar eso: el recalentamiento del mercado de la finca raíz, la contracción del crédito, entre otras. No pienso que vaya a suceder algo inmediatamente, pero hay preocupación.
La segunda, es Japón, apoyo lo que están haciendo, con el conocido ‘Abenomics’, pero es riesgoso de sacar adelante cuando la deuda interna es tan alta.
Espero que tengan éxito y que no haya problemas pero eso solo lo sabremos cuando termine el programa.
¿Alguna otra región que lo inquiete?
Después de esto, todo dependería de que el Banco Central Europeo o la Reserva Federal cometan un error, que siempre es una posibilidad. La Reserva Federal tuvo una mala época con el último estímulo monetario por una mala estrategia de comunicación y esperamos que eso no pase nuevamente.
Esos son los riesgos teóricos que veo. Son menos de los que ha habido en los últimos años, lo que es una promesa para un mayor crecimiento, aunque cualquier cosa puede pasar.
Cuando usted observa a Latinoamérica, ¿ve dos regiones en lugar de una?
Claro. Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia están como en su propio planeta, económicamente hablando.
Y después uno tiene países como Chile, Colombia, Perú, y en menor extensión Brasil, que están moviéndose hacia delante de una manera más fuerte, liberalizando mercados, fortaleciendo el crecimiento, con inclusión. Económicamente hay dos Latinoaméricas.
México, también es un caso brillante. Están tratando de hacer reformas estructurales profundas, si bien no está creciendo mucho. Pero estas cosas toman tiempo para ver los beneficios.

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